¿Al fondo del mar quizás?
y mi perdón
enredado entre las algas estará,
mientras mi egoismo me moja los pies.
No merezco la risa del caballito de mar,
ni una cola de sirena que me ayude a bucear.
El tiempo nunca puede ir marcha atrás.
Recuperará el cielo al sol, pero ya no será igual su color, millones de partículas en combustión...esperan en silencio a decir adios.